jueves, 13 de diciembre de 2012

AYUDA A PERSONAS, PROPÓN IDEAS Y CÓMO CONSEGUIRLAS



Gracias a todos los lectores que habéis sido fieles seguidores de éste blog. Los directores de este blog hemos pensado que a parte de enseñar liturgia, poner noticias cofrades, y un montón de cosas más, que está muy bien, se nos tiene que notar que somos cristianos católicos, y me refiero a la Caridad. Por eso hemos tenido una idea.

Os vamos a proponer que nos mandéis a nuestro correo: hermandadesyliturgia@gmail.com

propuestas tanto para ayudar a personas que lo necesiten, o instituciones que a su vez ayuden a persona, o proyecto, pero claro, también como conseguir ese dinero, o lo que necesiten ellos. OK??

Pues ya sabéis, manos a la obra, pensad lo que os hemos dicho y mandarnos vuestras propuestas a nuestro correo. El tiempo corre¡¡¡ tic, tac¡¡¡


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Rúbrica y Liturgia de la Iglesia: El Sacristán

Sacristán


Se dice de aquel intendente al cual se le confiere el cuidado de la sacristía, la iglesia, y su contenido. En tiempos antiguos, muchos deberes del sacristán fueron realizados por los conserjes (ostiarii), posteriormente por los mansionarii y los tesoreros. Los Decretos de Gregorio IX (lib. I, tit. xxvi, “De officio sacristæ” hablan del sacristán como si este tuviera un oficio honroso anexo a cierto beneficio, y menciona que este deber era cuidar de los vasos sagrados, las vestimentas, las luces, etc. Hoy en día el sacristán es elegido o designado. El “Cæremoniale episcoporum” prescribió que en la catedral y las iglesias colegiales, el sacristán deba ser un sacerdote, y describe sus tareas respecto a la sacristía, la Sagrada Eucaristía, la pila bautismal, los oleos sagrados, las reliquias sagradas, la decoración de la iglesia para las diferentes épocas y festividades, la preparación de lo necesario para las diversas ceremonias, la pregustación en la Misa pontificia, el sonar de las campanas de la iglesia, la conservación del orden en la iglesia, y la distribución de las Misas; y finalmente sugiere que se designen uno o dos canónigos cada año para supervisar la tarea del sacristán y sus asistentes. También se menciona en los Decretos al cuasi-sacristán (custos) (lib. I, tit. xxvii, "De officio custodis"). Era el asistente del sacristán, estaba sujeto al archidiácono, y con tareas muy similares a aquellas del sacristán. Ahora dicho oficio casi no tiene ningún beneficio, pero es usualmente una posición remunerada. El Concilio de Trento deseaba que, de acuerdo con los viejos cánones, los clérigos debían ocupar dichos oficios; pero en la mayoría de las iglesias, tomando en cuenta la dificultad de tener clérigos, hombres laicos realizan las tareas del sacristán y del cuasi-sacristán.





Sociedades del Altar
Existen sociedades del altar relacionadas con la mayoría de las iglesias parroquiales. Los deberes de sus miembros varían de acuerdo a las circunstancias, en algunos casos incluyen aquellos que ordinariamente recaen dentro de la provincia del sacristán, tales como las vestiduras y los vasos sagrados, alistándolos para la Misa del sacerdote, y cosas por el estilo, pero como cosa general consisten en el pago de las cuotas anuales a un fondo para el mantenimiento y reparación de los accesorios usados en las ceremonias de la Iglesia y en algunas ocasiones también del pago de cierta mano de obra involucrada en éste propósito. Las sociedades del altar difieren de las sociedades del tabernáculo en que su trabajo es para beneficio de la iglesia a la cual están asociadas.


La Hermandad de San Juan Berchmans, conocida como Asociación Piadosa de Servidores de la Misa y de Sacristanes, fue fundada por Vincent Basile, S.J., misionero Apostólico entre los Eslavos meridionales, para acólitos laicos, jóvenes del coro, sacristanes, y todos aquellos que tengan alguna tarea que realizar como servicio a la Iglesia. Su objetivo es inducir a todos sus miembros a realizar sus deberes piadosamente y de manera adecuada a las ceremonias en que participan, para la Gloria de Dios y la educación de los fieles. Las reglas recopiladas por el Padre Basile obligan a los miembros al silencio absoluto en la iglesia, la genuflexión devota al pasar enfrente del Sagrado Sacramento, y la clara pronunciación de las palabras de las oraciones litúrgicas. Se espera que este mismo recato caracterice su conducta aun en la sacristía, y se les requiere asistir a las reuniones mensuales y a recibir la Sagrada Comunión al menos una vez por mes. El director debe ser ya sea el pastor o presbítero comisionado por él. Aunque no es una cofradía por llamarle así, está hermandad fue aprobada por el Papa Pio XII, 21 septiembre, 1865, y se otorgaron indulgencias a sus miembros, sujetas a las condiciones usuales.





Fuente: Enciclopedia Católica.
Fotos: www.etnografo.com
www.gentedelpuerto.com
www.artesacro.org

Rúbrica y Liturgia de la Iglesia: El Tabernáculo.

Tabernáculo

En la Edad Media, tabernáculo significaba, en ocasiones, el altar del copón, una estructura apoyada sobre pilares y cubierta con un baldaquín, puesta sobre un altar, a veces un ostensorio o una custodia, un receptáculo, en forma de torre, para preservar y exponer reliquias y el Santísimo Sacramento, a veces, por último, como se utiliza hoy, el nombre dado a un receptáculo que contiene el viril. Es decir que, en la actualidad, en el uso eclesiástico, es únicamente el nombre del receptáculo o cofre colocado sobre la mesa del altar mayor o de otro altar, en donde se guardan los vasos que contienen el Santísimo Sacramento, como el copón y la custodia. Como regla general, en las catedrales y en las iglesias monásticas, no se coloca en el altar mayor sino en un altar lateral, o en el altar de la capilla dedicada especialmente a los sacramentos; esto se hace tanto a título de la reverencia que se le debe al Santísimo Sacramento como para evitar interferir con el desarrollo de las ceremonias de las celebraciones solemnes que se llevan a cabo en el altar mayor.




Por otra parte, normalmente se pone sobre el altar mayor en iglesias parroquiales, por ser la ubicación más apropiada ("Cærem. ep.", I, xii, No. 8; "Rit. rom.", tit. IV, i, no. 6; S.C. Episc., 10 febrero, 1579). La Sagrada Congregación de Ritos ha tomado varias determinaciones en relación con el tabernáculo. Según éstas, para mencionar sólo las decisiones más importantes, no se exponen reliquias ni imágenes para ser veneradas sobre o delante del tabernáculo ("Decreta auth.", nos. 2613, 2906). Tampoco se permite colocar floreros ante la puerta del tabernáculo de modo que lo oculten (no. 2067).




El interior del tabernáculo debe ser dorado o tapizado en seda blanca (no. 4035, ad 4); sin embargo, el exterior deberá estar cubierto por un paño que debe ser blanco o que debe cambiarse según el color de los ornamentos del día; este manto se conoce con el nombre de conopeo (no. 3520; cf. "Rit. rom., loc. cit.). La bendición del tabernáculo es habitual pero no obligatoria.





HISTORIA
En la Edad Media no había una costumbre uniforme en cuanto al lugar donde se guardaba el Santísimo Sacramento. El Cuarto Concilio de Letrán, y muchos sínodos provinciales y diocesanos celebrados en la Edad Media, sólo exigían que la Hostia se mantuviera en un recipiente seguro, bien cerrado. A lo sumo, exigían era que se colocara en un lugar limpio y visible. Sólo unos pocos sínodos designan el lugar con más detalle, como los Sínodos de Colonia (1281) y de Münster (1279) que ordenaron que se mantuviera en un lugar elevado sobre el altar y protegido por una cerradura con llave. En términos generales, se pueden distinguir cuatro métodos principales de preservar el Santísimo Sacramento en la época medieval:

· En un gabinete en la sacristía, una costumbre relacionada con la usanza cristiana primitiva;

· En un gabinete empotrado en la pared del coro o en una proyección de una de las paredes, construida en forma de torre, conocida como la Casa del Sacramento, que a veces llegaba hasta la bóveda;

· En un viril, rodeado de una cubierta o receptáculo y generalmente cubierto por un pequeño baldaquín, suspendido sobre el altar por una cadena o cordón;

· Por último, sobre la mesa del altar, ya sea únicamente en el viril o en un receptáculo similar a un tabernáculo o a un pequeño cofre incrustado en el retablo o sobre la predela del altar.






Este último método se menciona en la "Admonitio synodalis" del siglo IX por Regino de Prüm (d. 915), más tarde por Durandus, y en las reglamentaciones emitidas por los Sínodos de Trier y de Münster, ya mencionado. Hay evidencia de trípticos que contiene cofres para guardar el Santísimo Sacramento que se remontan al siglo XIV, como, por ejemplo, el del altar de Santa Clara en la Catedral de Colonia, aunque no fueron muy numerosos hasta fines del período medieval. El altar mayor que data de 1424 en la Iglesia de San Martín en Landshut, Bavaria, es un ejemplo de una combinación de retablo y Casa del Sacramento. Para el siglo XVI ya se había convertido en costumbre, gradual y lentamente más generalizada, guardar el Santísimo Sacramento en un receptáculo colocado en un punto elevado sobre el altar. Este era el caso especialmente en Roma, en donde se inició esta costumbre, y en Italia en general, principalmente por el buen ejemplo de San Carlos Borromeo. El cambio se fue dando muy lentamente en Francia, en donde aún en el siglo XVIII seguía siendo habitual en muchas catedrales suspender el Santísimo Sacramento sobre el altar, al igual que en Bélgica y Alemania, donde la costumbre de utilizar la Casa del Sacramento se mantuvo en muchos lugares hasta después de mediados del siglo XIX cuando la decisión de la Sagrada Congregación de Ritos del 21 de agosto de 1863, puso fin al uso de dichos receptáculos.






Fuente: Enciclopedia Católica.

Fotos: http://www.holytrinityreading.org.uk
http://www.catedral.org.gt/
http://wa4.www.artehistoria.jcyl.es
http://bienmesabe.org
http://fr.fundacionmedinaceli.org

Rúbrica y Liturgia de la Iglesia: El uso litúrgico del agua.


Uso Litúrgico del Agua


Aparte del Agua Bendita (q.v.) que es usada por la Iglesia en muchos de sus ritos de bendición, y además del agua utilizada en el lavado de pies y manos (Verse LAVADO DE PIES Y MANOS) y en la fuente Bautismal (q.v.), el agua tiene un lugar reconocido en el ritual de toda Misa y en un cierto número de oficios pontificios y extraordinarios que incluye algunas formas de lavado. Con el respeto al agua mezclada con el vino en la Misa, los Padres desde mucho tiempo antes han tratado de buscar las razones de por qué la Iglesia usa un cáliz mixto mientras que la narrativa del evangelio implica que Cristo consagró vino puro. San Cipriano (Ep. LXIII, 13) discutiendo esta cuestión ve una analogía a la unión de Cristo con su gente creyente, pero, como el Concilio de Trento señala (Sess.XXII, De Missa, VII), es además esta referencia al flujo de sangre y agua del costado de Cristo, del cual la Iglesia, el dispensario de los sacramentos, fue formada, como una nueva Eva, del costado del nuevo Adán. Fue probablemente en alusión al anterior simbolismo (la unión de la gente con Cristo) que el antiguo “Ordines romani” dirigió el coro (schola cantorum) para presentar el agua en el ofertorio de la Misa.

Rúbrica y Liturgia de la Iglesia: Baptisterio

Baptisterio:

Es un edificio, separado del templo, en el que antiguamente se administraba solemnemente el sacramento del bautismo. También se llama así la parte del templo que ha sido diseñado con ese mismo propósito.





En épocas pasadas el término también se aplicaba a las piletas y otros sitios usados para bañarse. La palabra latina baptisterium también se utilizaba para significar el recipiente que contenía el agua del bautismo, y en la Iglesia Primitiva significaba tanto la fuente bautismal como el edificio o capilla donde aquella se ubicaba. Continua...